Sus colores dulces y apastelados me transmiten y evocan las emociones sutiles que alimentan el sentido profundo de la Navidad en nuestro interior.
Dedicado a todas las personas que visitais mi blog, este es el Mandala con que acompaño mis mejores deseos para que mantengamos viva la Navidad, como Luz naciente de plenitud y Amor incondicional, permanentemente en nuestro corazón...
¡FELIZ 2010!